| Estelares pasó por Mendoza |
| Martes, 18 de Octubre de 2011 23:55 |
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Fue el día perfecto (o la noche, mejor dicho), todos hablaron de ello… Estelares pasó por Mendoza en un show más que íntimo y tranqui, y con sus baladas rockeras y el power melancólico de sus temas hicieron delirar a un auditorio Bustelo que no estuvo lleno físicamente, pero sí repleto de euforia y fanas que saltaron (saltamos) y cantaron (cantamos) de principio a fin. Durante más de dos horas, Manuel Moretti y su banda platense nos paseó a todos los presentes por sus historias mínimas, de esas que caben en una canción y a las que no les sobra nada, ni un solo detalle. Pero tampoco les falta… Con su pelo largo característico en el que combina como un collage desprolijo el negro y el gris de sus canas, la barba cubriéndole toda la cara y los clásicos lentes oscuros que no hacen más que darle un toque de misticismo a su rostro, Manu no tardó en arrancarnos a los privilegiados fanáticos que ahí estábamos los primeros aplausos y la primera ovación de la noche. “Eléctricos duendes” y “el club en onda entre Traslasierra y Cosquín” fue el tema con que arrancaron los locos y los primeros acordes de la guitarra, con los que arranca el tema, nos hicieron saltar a más de uno. Desde que empezó el toque hasta que terminó, entre tema y tema, a Manu se lo vio muy suelto y con muchas ganas de hablar con la gente, aunque sea haciendo preguntas al aire y recibiendo gritos casi inaudibles como respuesta. O el canto de un “gallo anónimo” que emanaba de la multitud y que hizo reir hasta el propio Moretti desde arriba del escenario. Así repitió al menos 62 veces que le encantó tocar en Mendoza y que el Bustelo era un lugar genial. “Con semejante lugar que nos han prestado, no podemos hacer menos que tocar”, largó tímidamente Manu, frase que fue respondida con aplausos y más aplausos del público, como no podía ser de otra forma. En 120 minutos, Manu y la banda se lucieron con un repertorio que incluyó desde clásicos de “Ardimos”, “Lados B” y “Sistema nervioso central” hasta lo último de “Una temporada en el amor”. Veinticinco genialidades entre las que no faltaron “Moneda corriente” (el tema que grabaron con el GRAN Andrés Calamaro y que los hizo saltar a la fama masiva), “Ella dijo” (definida por el autor como “una mariconada romántica que se transformó en canto de cancha”) ni los homenajes a otras bandas. “El Aguijón” (de Los Fabulosos Cadillacs) y “Pronta entrega” (de Virus) fueron parte del show, demostrando que les ponen su estilo “estelar” y hacen propios aún esos temas que no son de ellos. Con una inmensa alegría, el cantante aprovechó cada vez que una de sus canciones se lo permitió para agregar espontáneamente (o no) e improvisadamente (o no) una frase distinta y sorprendente, de esas que no vamos a escuchar nunca en los discos de estudio y por las que siempre vamos a estar agitando cuando los platenses decidan hacer de Mendoza su casa, aunque sea por dos horas como lo hicieron el viernes 7 de octubre. “En marzo o abril del año que viene vamos a estar sacando disco nuevo. Y vamos a venir a presentarlo a Mendoza, obviamente”, largó en el medio del toque. Y sí, otra vez nos rendimos todos en aplausos para Moretti y los suyos. El principio del fin (siempre me gustó como suena esa frase, por incoherente que sea, je) fue con “Un día perfecto” y en todos y cada uno de nosotros se pudo ver a Ava Gardner (en las chicas) y a Frank Sinatra (en los chicos), como bien cantan en ese tema. Para el cierre quedó “Ardimos”, uno de los mejores temas de la banda (para mí, je), que si bien está entre los “viejitos” está pasando por uno de sus mejores momentos: está estrenando videoclip, ya que es parte de la banda sonora de la peli “Caño dorado”, dirigida por Eduardo Pinto y que fue estrenada en septiembre. Mientras volvíamos con Fefè (que me acompaña en el sentimiento de ser fan de la banda), nos pusimos a divagar un poco sobre el toque y así me definió cómo lo vio: “Con Manuel flotando sobre el escenario, Estelares mostró su energía rocker. Eran canciones con historia, con sombras y luces del pasado que se reflejaban en cada barrido de guitarra, en cada solo del bajo, en cada golpe de platillos. Introducidas por ese personaje de gafas oscuras, las melodías nos recordaron a los fanáticos que son parte de nuestra propia historia y que van a quedarse en nuestras memorias por un buen tiempo”. ¡Pedazo de definición, Fefè!.
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